El Hombre y el Loro Inteligente

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El Hombre y el Loro Inteligente

Un hombre estaba en una entrevista de trabajo. El gerente de recursos humanos le dice:

  • «Para este trabajo, necesitamos a alguien que sea responsable.»

El hombre responde:

  • «¡Yo soy la persona que buscan! En mis trabajos anteriores, cada vez que ocurría algo malo, todos decían que yo era el responsable.»

El gerente sonríe y continúa con la entrevista. Luego le pregunta:

  • «¿Podría contarnos alguna de sus experiencias pasadas en el trabajo?»

El hombre responde:

  • «Por supuesto. En mi último trabajo, trabajaba en una tienda de mascotas. Un día, un cliente entró y pidió comprar un loro. Le mostré uno y le dije que era muy inteligente, que incluso podía repetir lo que uno decía. El cliente se emocionó y compró el loro.»

El gerente, intrigado, le pregunta:

  • «¿Y qué pasó después?»

El hombre sigue contando:

  • «Bueno, el cliente volvió al día siguiente muy enojado. Me dijo que el loro no decía nada, ni una palabra. Así que le pedí que lo trajera de vuelta para revisarlo. Cuando el cliente trajo el loro, me di cuenta de que el loro estaba perfectamente bien, solo que no había tenido la oportunidad de escuchar a nadie hablar. Así que le dije al cliente que debía hablarle más al loro para que aprendiera.»

El gerente, con una sonrisa, le pregunta:

  • «¿Y el cliente quedó satisfecho con tu respuesta?»

El hombre, con una risa, dice:

  • «Sí, pero eso no es todo. El cliente se fue y volvió una semana después, aún más enojado. Me dijo que había hablado todo el día con el loro y que éste solo lo miraba sin decir nada. Entonces, le pregunté al cliente qué le había dicho exactamente al loro.»

El gerente, más curioso que nunca, pregunta:

  • «¿Qué le había dicho?»

El hombre responde:

  • «El cliente me dijo que le había estado contando todos sus problemas del trabajo, sus preocupaciones personales y todo lo que le molestaba. Así que le dije: ‘Bueno, tal vez el loro no quiere repetir cosas tan negativas. Intente contarle cosas positivas y felices.'»

El gerente, riéndose, dice:

  • «¡Esa es una manera interesante de ver las cosas! ¿Y funcionó?»

El hombre, sonriendo ampliamente, responde:

  • «Sí, el cliente volvió una semana después, esta vez con una gran sonrisa. Me dijo que el loro había comenzado a hablar y que repetía todas las cosas buenas que le contaba. Estaba tan feliz que compró otro loro.»

El gerente, impresionado, le dice:

  • «Bueno, parece que eres una persona muy responsable y creativa. ¡Bienvenido al equipo!»

El hombre, aliviado y feliz, se levanta para estrechar la mano del gerente, y mientras lo hace, dice:

  • «¡Gracias! Espero que no haya ningún loro en la oficina.»

El gerente se ríe y le responde:

  • «No te preocupes, aquí los únicos que repiten todo son los jefes.»